Community La serie que emite Sony está plena de sarcasmo y emoción. Hoy, con un capítulo navideño imperdible.
Aquí va una suerte de regalo navideño mezclado con búsqueda del tesoro (¿qué más se puede pedir?). Anoten una palabra: Community . Y luego empiecen a buscar la serie por la grilla de la señal de cable Sony. Va en diferentes momentos, avanza con la segunda temporada, al día en relación a los Estados Unidos, pero a la vez repite episodios previos, por el momento sin franja horaria fija, en una especie de macedonia que para el caso viene muy bien por dos razones: 1) porque el episodio que se podrá ver hoy, en el horario de las 15.30, titulado “Abed’s Uncontrollable Christmas” , es un especial de Navidad de un encanto poco común, y 2) porque como son pocos los que parecen saber que Community es el secreto mejor guardado de la TV norteamericana 2010, mejor salpicar sus emisiones por toda la grilla antes que asignarle un horario fijo que acaso nadie esté esperando.
Community es la comedia más sorprendente de los últimos años. Cuenta en clave de absurdo sentimental las aventuras de un grupo de estudio al que la palabra variopinto le queda chica, en las aulas de una universidad comunitaria, al parecer uno de los eslabones más bajos, no ya de la educación, sino de la sociedad estadounidense toda: peor que el “community college” , sólo Texas o la cárcel. El grupo se compone de un abogado blanco que truchó el título (y por eso debe volver a estudiar), un ama de casa y madre de familia negra y ultra religiosa, un ex millonario blanco con el cerebro frito (regreso triunfal de Chevy Chase), una típica “mosquita muerta” (blanca), otra chica del tipo “bombón militante” (blanca) y el extraordinario dúo de Abed (hijo de un palestino y una polaca) y Troy (negro, atlético y cándido), ultra-nerds los dos. La insistencia en el “Pantone” de los personajes (blanco, negro, musulmán, judía, testigo de Jehová, ateos, budista, santurrona, fan de las series del espacio exterior, etc.) tiene que ver con la gama descomunal de chistes sobre esos asuntos que circulan programa a programa, casi siempre teledirigidos con saña a la liviandad con que determinadas palabras se usan hoy en día.
Justamente es uno de esos comentarios desmonta-estereotipos el que pone en marcha el episodio de Navidad. Pierce (Chase) le dice a Abed: “¿Y a vos qué te importa la Navidad? ¡Sos musulmán! Tu gente en esta época del año está ocupada mandando cartas enfurecidas a la TV Guía”. Abed dice que sí, que eso es verdad, pero que él es fan de la Navidad, que por alguna razón cree que la de 2010 es la más importante de la historia, y que quizás por eso todos se transformaron en... ¡muñecos de plastilina! Así es: en el capítulo de hoy, si es que deciden empezar por allí, no verán a los actores sino a un grupo de muñequitos luchando por encontrar el sentido de la Navidad. Ese es el nivel de libertad que maneja Community , una especie de bazar total de la cultura pop en el que todos los géneros y todos los íconos pueden ser homenajeados o degradados (desde un tributo a John Hughes hasta una cruel burla a Glee ) sin que el esquema deje de funcionar, sin que los personajes y sus sufrimientos y sus alegrías dejen de importarnos por un segundo.
Community combina sarcasmo, velocidad y emoción para lograr un sabor completamente nuevo, pero al mismo tiempo asombrosamente familiar.