Tanto el gobierno nacional como el porteño le sacan punta al desarrollo audiovisual por sobre otros temas más acuciantes
A pesar de que intentan mostrarse tan diferentes, en algo, al menos, coinciden los gobiernos nacional y porteño: el repentino amor que le han tomado al ámbito audiovisual por sobre otros temas más acuciantes; sin ir más lejos, por ejemplo, un consistente plan permanente de viviendas que nos exima de ver las imágenes bochornosas que tuvieron lugar días atrás.
El miércoles, La Nacion informaba que cubrir las expectativas habitacionales de las 1650 familias censadas durante la reciente toma del parque Indoamericano costaría por lo menos 231 millones de dólares. Pero el Estado nacional prefiere gastar 600 millones de dólares en el Fútbol para Todos y echarle toda la culpa del déficit de techo a la ciudad, que procura una lenta urbanización de algunas villas.
En el ámbito de la ciudad, donde la construcción de viviendas tampoco era una prioridad hasta que las usurpaciones de terrenos se convirtieron casi en moneda corriente, el énfasis parece estar puesto más que nada en algunos ambiciosos desarrollos comerciales en barrios desatendidos para darles mayor valor inmobiliario, activar las dormidas economías vecinales y descentralizar algunas actividades que se concentran en el centro y en la zona norte de la Capital Federal. Y es el Ministerio de Desarrollo Económico, con Francisco Cabrera a la cabeza, quien pilotea el asunto.
Aunque no se hablan, o se hablan poco (tuvieron que morir tres personas y comenzar a expandirse como reguero de pólvora las usurpaciones de lugares públicos y hasta privados para que convergieran en torno de una misma mesa), "sin querer, queriendo", diría con filosofía El Chavo, adoptan criterios no tan alejados a la hora de fortalecer ciertas industrias creativas.
El lunes último, el Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales (Incaa) realizó la primera entrega de premios del Plan Operativo de Promoción y Fomento de Contenidos Audiovisuales Digitales, que busca producir más de 230 horas de contenidos. Más de 500 productoras de distantes regiones del país y 25 televisoras públicas participaron de la convocatoria.
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Por su parte, el gobierno porteño trabaja fuerte sobre tres focos paralelos de desarrollo: el Distrito Tecnológico, en Parque Patricios, en el que se están instalando 70 empresas; el Centro Metropolitano de Diseño, ya en funcionamiento en Barracas (en las instalaciones del reciclado Mercado de Abasto del Sur), y el Distrito Audiovisual, que, siguiendo la huella de la iniciativa privada que comenzó hace ya algunos años a conglomerarse en lo que se llama, por eso mismo, Palermo Hollywood, pretende avanzar ahora hacia Chacarita, Paternal y Villa Ortúzar, otorgando incentivos impositivos y procurando que la Legislatura porteña declare industria a la producción audiovisual (un deseo que también alimenta en el plano nacional Liliana Mazure, titular del Incaa, pero que hasta ahora el Congreso tampoco ha tratado).
A medida que el paso del siglo XX fue determinando el retiro progresivo de distintas industrias convencionales fuera de su frontera, Buenos Aires fue convirtiéndose en una ciudad exclusivamente de servicios. El director general de Industrias Creativas, Enrique Avogadro, cree que ahora éstas se han convertido, precisamente, en "el principal insumo que tenemos los porteños". El sector audiovisual, asegura, factura mil millones de dólares y emplea a 25.000 personas. Y es generador de múltiples trabajos colaterales (hotelería, gastronomía, seguridad, transporte, artesanías varias, etcétera).
En 2005, la Unesco designó a la ciudad de Buenos Aires la primera ciudad de diseño y la integró a la Red de Ciudades Creativas; el mismo organismo declaró en 2009 el tango patrimonio de la humanidad y el año que viene, será Capital Mundial del Libro e invitada de honor al Salón del Libro de París 2011. El cambio favorable, la creciente llegada del turismo extranjero y un mundo más interconectado están permitiendo a la Argentina, y a Buenos Aires en particular, tener mayores oportunidades de colocar sus productos en el mundo y de atraer inversiones para producir acá por los precios más convenientes aprovechando algunas excepcionales locaciones naturales y urbanas que tenemos.
Hace dos miércoles, en el Malba, la Cámara Argentina de Productoras Independientes de Televisión (Capit), que reúne a las principales empresas que producen programas de ficción, entretenimiento y publicidad, entregó por primera vez sus premios dirimidos por un jurado de 400 personas de la industria y en el que los periodistas que votamos fuimos una ínfima minoría. La Argentina es el cuarto exportador global de contenidos y formatos televisivos (detrás de Inglaterra, los Estados Unidos y Holanda), y ya son más de 80 países los que conocen nuestra producción. También el martes último se presentó Telefé Cine, donde se anunciaron proyectos que el canal de Telefónica coproducirá en 2011 y 2012.
Buenos Aires set de filmaciones (BASet) asistió hasta el 30 de noviembre último 476 rodajes de películas, programas de TV, comerciales y clips (un 15 por ciento más que en 2009) y agilizó el papeleo para que los permisos respectivos se consigan en pocas horas. El gobierno porteño se propone crear en el ex Mercado Dorrego un Centro Metropolitano Audiovisual, paralelo al de Diseño de Barracas, e instituir, al igual que ya existen la Noche de las Disquerías y la Noche de las Librerías (ayer tuvo lugar la cuarta edición), crear la Noche Audiovisual, con activa participación de artistas y de las compañías que producen contenidos en la materia que ya fueron censados y compilados en el flamante Catálogo de Empresas de Televisión de Buenos Aires 2010, que editó recientemente el Ministerio de Desarrollo Económico.
De a poco, Buenos Aires se está convirtiendo en una ciudad de película, donde todos podemos ser sus protagonistas.
Por Pablo Sirven
psirven@lanacion.com.ar
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