Llegó a la Argentina este modelo de la marca del doble chevrón con atributos como estética, calidad y espacio interior, para competir en el segmento de los urbanos con look aventurero
El segmento de los vehículos urbanos con estética off-road es un rotundo éxito en el Mercosur. Por lo tanto, muy tentador para todas las marcas.
Presentado en Brasil a fines de agosto y recién arribado a los concesionarios argentinos, el Citroën C3 Aircross se suma a dicha pelea con argumentos sólidos. El principal es que se trata de un modelo diseñado y concebido para dicho segmento, lo que se destaca en su estética y calidad.
En efecto, el Aircross es ciento por ciento Mercosur en su diseño y fabricación, lo que insumió tres años de trabajo a mil técnicos de PSA Brasil.
Categorizado como compacto deportivo, el Aircross se basa en una plataforma C3 modificada (es 80 mm más larga), sobre la que se instaló una carrocería monovolumen estilo SUV que, además de la estética off-road, aporta mucha habitabilidad al interior. De hecho, cuatro adultos pueden acceder y viajar con comodidad en el habitáculo, sin descuidar la capacidad del baúl, que es de 403 litros (al rebatir el asiento trasero llega a 1500). Las dimensiones generales son compactas: 4279 mm de longitud por 1723 de ancho y 1697 de alto, con una distancia entre ejes de 2540 mm.
La estética exterior (con inconfundible inspiración en la del C3 Picasso europeo) tiene todos los elementos que distinguen a los vehículos urbanos con look aventurero. Además de ser el primer modelo de Citroën en la región con la nueva imagen frontal de la marca (toma de aire grande con parrilla tipo colmena), barras curvas en el techo (que bajan rodeando el parabrisas), estribos, fenders en los pasarruedas y auxilio sobre el portón trasero instalado en forma asimétrica y con un brazo de montaje que se abre de manera lateral para permitir la apertura de dicho portón.
Una novedad del Citroën C3 Aircross es el parabrisas tripartido, estilo avión, que soluciona el problema de la visibilidad en los cruces de calle, un tema congénito en los vehículos con grandes parantes frontales como los monovolúmenes. En el Aircross, la visibilidad frontal y lateral es excelente. Hacia atrás, si bien está limitada por la rueda de auxilio y la altura de la luneta, la versión Exclusive probada por La Nacion cuenta con sensores de estacionamiento.
El interior se caracteriza por su diseño moderno, deportivo y con un notable nivel de calidad percibida. La unidad de prueba contaba con el kit brújula sobre el tablero (compás, inclinómetro lateral y otro longitudinal); además, la consola integra el climatizador automático; el equipo de audio (con USB y entrada auxiliar), que junto a los seis parlantes ofrece un muy buen sonido, y varios switchs. Las teclas de los elevacristales están en la puerta. Para el conductor, los comandos resultan fáciles de acceder y operar. Los pasajeros traseros disfrutan de mesas rebatibles tipo avión.
La posición de manejo es alta, típica de los monovolúmenes por la pedalera poco profunda, y el respaldo de la butaca, más bien recto. Resulta fácil de regular (la butaca y la columna de dirección ajustan en altura y profundidad) y cómoda. El volante es muy deportivo con la parte inferior ligeramente trunca y el revestimiento de cuero con apliques de aluminio. La selectora de cambios queda un poco baja respecto de la cómoda butaca. Su funcionamiento es suave y preciso, pero con recorridos bastante largos.
Esta versión Exclusive cuenta con doble airbag frontal, cierre centralizado automático, cruise control y comando remoto del audio (sendas palancas en la columna de dirección), entre otros elementos de confort y seguridad pasiva.
Dinámica impecable
Debido al mayor peso (1404 kg en orden de marcha) respecto de un C3 normal, las suspensiones fueron modificadas para darle al Aircross más despeje y robustez, cualidades necesarias para salir del asfalto a caminos de tierra o ripio, para lo que agrega neumáticos mixtos 205/60 R16.
Esta configuración sacrifica en parte el confort de marcha, lo que se advierte básicamente al pasar con cierta velocidad por un pozo o bache profundo, situación que no logra amortiguar del todo. Además, el C3 Aircross entrega un muy buen comportamiento dinámico, mantiene bien las trayectorias en curvas y frenadas, y tiene una buena estabilidad en línea recta, aunque por su generoso perfil el viento cruzado no le sienta bien. Mención aparte para la dirección, que por la rapidez de respuesta le aporta agilidad en el tránsito urbano.
Los frenos responden con seguridad en esta versión Exclusive, que incluye ABS y repartidor de frenada (EBD), que se suman a un esquema de frenos a disco delantero y tambores atrás. En las pruebas realizadas, la distancia de frenado de 100 km/ h a 0 fue de 51,54 metros.
El grupo motor-transmisión es utilizado por varios modelos del grupo PSA. El propulsor es el conocido 1.6 de 110 CV a 5800 rpm de potencia y 14,5 kgm (142 Nm) de par motor. La caja es manual de 5 marchas y está bien escalonada, con una quinta marcha larga. Las cifras de aceleración y elasticidad son lógicas en función de estas características. No cuenta con dispositivos para incrementar la capacidad off-road.
También es ajustado el consumo, y esta mecánica se destaca por el bajo nivel de ruido. En eso también es fundamental la excelente insonorización del habitáculo.
Citroën acaba de lanzar una venta exclusiva de las primeras 500 unidades con estos precios: C3 Aircross 1.6 16v, $ 80.280; C3 Aircross SX 1.6 16v, $ 85.280; C3 Aircross Exclusive 1.6 16v, $ 94.780. El Pack Techno (airbags laterales y navegador con pantalla de 7"), otros 5500 pesos. En suma el C3 Aircross tiene una estética atractiva, que no pasa inadvertida, y muchas cualidades para competir.