Fue maestra jardinera y hará dos Gran Rex luego de vender 500.000 discos y reunir a 100.000 personas
"Más allá de todo, la música produce una conexión mágica. No importan las edades ni el estrato social. Es un lenguaje universal. Y para mí ese contacto con los más chiquitos es un milagro", asegura Adriana Szusterman, maestra de jardín de infantes, cantante y guitarrista, que hoy y mañana presentará Fiesta de Disfraces , su último espectáculo para chicos en el Gran Rex.
En cada uno de los shows la cantante propone una fiesta en formato de recital para que los pequeñuelos desde un año y hasta 7 y 8 participen junto a sus padres cantando, jugando y bailando con los ya populares personajes: el perro Timoteo, el chancho Cholito, la Sapa Pepa, el controvertido Sapo Pepe, el gato Michu Michu, el loro Lolo y muchos más.
Esta vez, como condimento especial, invitará a sus pequeños espectadores a concurrir disfrazados para ver el show a sus anchas. "El juego de los disfraces los divierte muchísimo a los chicos de esta edad y pensamos que era una buena propuesta para que empiecen a vivir la emoción y la intriga antes de llegar al teatro, para que lo palpiten mientras se visten en sus casas", explica.
Por lo pronto, Fiesta de Disfraces presentará canciones propias y temas del repertorio infantil de todos los tiempos, como los clásicos de María Elena Walsh que se pondrán en escena a través de una técnica de teatro ciego, y contará con un elenco de diez bailarines, clowns, actores, titiriteros y aquellos personajes de antología.
"Me gusta versionar las canciones para que realmente suenen. Algo que no me pasaba en un comienzo, cuando era docente y decidí darle una vuelta de tuerca a la música para niños. Hasta ese momento, se asociaban esas canciones infantiles a un determinado sonido, muy de cajita de música, y me parecía que no bastaba con eso, porque creo que ellos tienen la capacidad de escuchar todo tipo de instrumentos y géneros musicales", asegura la cantante, con un repertorio que incluye música pop o melódica hasta rap y reggaetón, y contará en uno de sus pasajes con la participación de su hija -que le dedicará una canción-, acompañada por su padre en el teclado.
Adriana comenzó su carrera cuando trabajaba como maestra jardinera en el jardín de infantes Amapola, y se propuso grabar un CD con las canciones que los chicos cantaban en la sala "para que pudieran llevárselas a sus hogares para jugar con sus familias".
Después de grabar tres discos para ese jardín de infantes, inició su carrera solista y se lanzó a producir su propio material. Desde entonces lleva editados siete CD y tres DVD, fundó su propia productora Parachicos Producciones, publicó una colección de seis libros y una línea de merchandising.
"Lo que sucede en escena es de verdad. Nosotros no hacemos que nos divertimos, hay tanta energía y amor en el aire que hasta se podría tocar. Este es mi lugar en el mundo, mi pasión absoluta", concluye la cantante.
Con diez años de carrera, 500.000 discos vendidos y más de 100.000 espectadores sólo en 2010, la obra y trayectoria de Adriana Szusterman fueron, a su vez, declaradas de Interés Cultural por la Honorable Cámara de Diputados de la Nación en noviembre de 2007.