Gran hermano. A cuatro días de haber comenzado, el reality de Telefe ya pone en primer plano algunas historias picantes y polémicas. Intimidades del encierro.
Tarde o temprano las máscaras caerán y en ese micromundo televisado, inevitablemente, cada individuo reproducirá su hábitat y su esencia. A cuatro días de convivencia, resulta temprana una radiografía psicológica de los 20 participantes de Gran hermano (Telefe), pero las casi 100 horas de encierro van completando el identikit y ponen en foco algunas historias de vida.
La de Alejandro Iglesias, el muchacho que vive “encerrado” en el cuerpo de una mujer (sufre disforia de género), ya acaparó la atención central. Hoy (ver El debate) su confesión le haría frente a la semifinal de ShowMatch (El Trece).
El caso saltó a las primeras planas del mundo, pero los debates en la web se concentran también en otros cinco participantes: 1) Luz Ríos, la chica que se atrevió a cambiar su orientación sexual, pero aún apenas pudo blanquear el dato con un compañero que se animó a preguntar; 2) Emiliano Boscatto, el rubio enrulado que ganó un concurso como ‘Mister gay’, pero tampoco hizo aún su confesión; 3) Tamara Casasola, la jujeña que baila en comparsas y que protagonizaría un video hot que ya se echó a rodar en internet; 4) Pamela Bevilacqua, la madre soltera que en las últimas horas se atrevió a contar su intento de aborto; 5) Rocío Gancedo, la ventiañera que tiene como plan de vida ser vedette y ya exhibe sus formas en la casa.
Por otra parte, ayer pudo verse el primer complot entre dos participantes: GH había llamado al confesionario de manera individual a cada uno de los 20, que debían sacar una carta del mazo. Cuatro de las cartas en juego tenían una función especial: una provoca que el dueño de ese “poder” duplique los votos del participante elegido para la nominación; otra transfiere la mitad de los votos propios de nominación a otro compañero; y los dos comodines obligan a un complot contra alguien. Justamente Gisele Marchi y Natali Kessler obtuvieron los comodines y se las pudo ver en el baño, reunidas en secreto, para iniciar su confabulación. El gran candidato a la primera nominación para abandonar el certamen es Alejandro, a quien se lo vio con problemas de integración.
En una charla de mujeres, lo resonante pasó por Pamela, quien admitió que no deseaba su embarazo y que recurrió a varios métodos para que su hijo no naciera: “Yo hice un millón de cosas y mi hijo se me aferró totalmente a mí. Me siento mal por decirlo. Quiero que lo sepan porque hay mujeres que están pasando por lo mismo”, admitió.
Ayer, el grupo perdió la primera prueba semanal: custodiar un reloj de arena que debía estar en funcionamiento constante durante 76 horas. La sanción: contarán con la mitad del presupuesto para la comida. “La vida misma”, como reza el eslogan, va tomando forma.