A sala llena, la bailarina presenta, con el Ballet Argentino, un espectáculo que cuenta la historia del dos por cuatro; entrevista de LA NACION en Roma
ROMA.- Eleonora Cassano ha embrujado a Roma. Desde el martes pasado ha llenado por cinco noches el Teatro Olímpico de esta capital, donde estrenó Tango de burdel, salón y calle , un espectáculo de altísima calidad que protagoniza junto con la compañía Ballet Argentino, que la Fundación Julio Bocca ha llevado de gira por todo el mundo.
Realizado por un total de 24 personas, con la presencia en vivo de la excelente orquesta China Cruel, coreografía y escenografías perfectas de Ana María Stekelman, bailarines impecables y con la presencia de la talentosa cantante Karina Levine, el show cautivó al público romano.
"A diferencia de otros espectáculos de tango, éste es más narrativo y cuenta la historia del tango en cinco escenas. Se diferencia porque no es sólo tango, sino que hay una fusión con la danza contemporánea", explicó Cassano a LA NACION, en un encuentro en su camarín después de otra exitosísima función, donde la esperaban sus dos hijos: Julieta, de 8 años, y Tomás, de 14.
"Los chicos están perdiendo un poco de colegio, pero igual se llevaron deberes y cosas para hacer; están conmigo y están conociendo lugares increíbles", contó la bailarina, que en los últimos 40 días estuvo en Turquía, Madrid, Málaga y Barcelona.
Satisfecha luego de una catarata de aplausos y gritos de "¡Brava!" recibidos por parte de un caluroso público romano, la famosa artista, de 45 años, contó que el año próximo seguirá bailando. "Yo pensaba terminar este año, pero gustó tanto este espectáculo que no me dejan... Tenemos muchos pedidos y en marzo voy a volver a Europa con esto", dijo.
"Lo del adiós definitivo a la danza fue un malentendido. Sí, quería hacer una despedida con el ballet clásico, pero por ahora no me voy a bajar del escenario como hizo Julio [Bocca]. Disfruto de bailar; me siento en condiciones para seguir y también me dicen que estoy bárbara", agregó.
Eleonora dejó la clásica zapatilla de baile de punta por los zapatos de taco, que son, en efecto, los que utiliza en todas las coreografías del espectáculo, que dejan al público sin aliento. "Aunque la zapatilla de punta jamás me curó el juanete que me sacó el zapato de taco", dijo en broma la estrella, mostrando sus pies.
A diferencia de lo que le pasaba a su legendario compañero de ballet, Julio Bocca, que tenía que cuidarse muchísimo con las comidas porque tenía tendencia a engordar y sufría por ello, Cassano contó que no tiene que hacer sacrificios en este sentido. "Tengo mucha suerte y soy de comer bien. Es una de las pocas cosas que me envidia Julio, que se sacrificaba por el tema", confesó.
Eleonora aparece radiante sobre las tablas. "Arriba del escenario es el momento en que más me siento libre y me expreso. Por eso sigo. Por suerte, uno hace un clic, porque cuando uno es adolescente está más atento a la técnica. Pero después la vida te va enseñando que el ballet pasa por otro lado, pasa por sentir, por abrirse y expresarse ante el público, que percibe todo eso", indicó.
-¿Te planteás qué vas a hacer cuando te retires?
-Claro. Me veo vinculada con la parte de la dirección, así como con la enseñanza, dando clases. Incluso en este espectáculo siempre estoy pendiente de todo: de la música, de la dirección, de las luces. Aunque bailo, con un ojo sigo una cosa y con el otro corrijo otra cosa. Y tengo la experiencia para eso.