La llegada ocurre tras una serie de fricciones con el gobierno socialista por la nueva ley de aborto y el matrimonio homosexual
MADRID.- El papa Benedicto XVI será recibido hoy en Santiago de Compostela por una España enfrentada entre quienes sostienen las raíces cristianas del país y los que adhieren a una creciente secularización, que ha sido defendida y estimulada por el actual gobierno socialista a través de la sanción de la ley de aborto libre, la autorización del matrimonio homosexual y la flexibilización de los requisitos para conseguir el divorcio.
Esta sensible división, que se volvió más tajante en los últimos días con la proximidad de la visita papal, se hizo evidente el jueves por la noche en las calles de la capital de Galicia, donde varios cientos de manifestantes marcharon para repudiar la presencia de la máxima autoridad de la Iglesia Católica, con la consigna "No te esperamos" y con cánticos en protesta contra el gasto de tres millones de euros que supondría la visita para el erario público.
Pese a esas muestras de malestar, Santiago se prepara para una verdadera fiesta, en medio de un estricto operativo de seguridad, que con 6000 agentes policiales será mayor al realizado en la visita de 2006. Se descuenta que los fieles desbordarán hoy la santiaguina Plaza del Obradoiro, donde Benedicto XVI celebrará una misa, y también la catedral, en cuyo interior, según asegura la tradición, descansan los restos del apóstol Santiago.
El Papa sólo estará en suelo gallego poco más de ocho horas, ya que mañana se trasladará a Barcelona, donde bendecirá la aún inconclusa iglesia de la Sagrada Familia, la monumental obra maestra iniciada en 1882 por el arquitecto Antonio Gaudí que, tras su muerte en 1926, fue continuada por sus discípulos, aunque no sin inconvenientes ni contramarchas.
Se estima que la obra de Gaudí -artista cuyo proceso de beatificación está en marcha- estaría concluida en 15 años más, a tiempo para 2026, cuando se cumpla el centenario de su muerte.
Al igual que Santiago de Compostela, la capital catalana también quedará mañana virtualmente blindada por las fuerzas de seguridad. Los sectores anticlericales de Cataluña comenzaron a movilizarse allí para repudiar la visita del Papa, que en agosto del año próximo tiene previsto viajar a Madrid para presidir la Jornada Mundial de la Juventud.
Mediante diversas protestas callejeras y fuertes campañas en Internet, los detractores del pontífice hicieron alusión a los casos de abusos sexuales dentro de la Iglesia Católica, que sacudieron recientemente al mundo.
Sin embargo, el principal argumento esgrimido por estos sectores es el del costo de la visita, que motivó la recolección de firmas y voluntades para alcanzarle una simbólica "factura" al Papa con el propósito de que asuma los costos de los operativos policiales.
"¡No con mi dinero!", gritaban ya, anoche, varios de los manifestantes que promovían este simbólico petitorio, que también fue avalado por diversas organizaciones, entre ellas el núcleo anticatólico Europa Laica, conocido por su tarea de vigilar y "denunciar" la presencia de crucifijos en los edificios públicos o la existencia de capillas en los hospitales financiados por fondos estatales "en defensa del espíritu plural" de la Constitución española.
El Vaticano y España han atravesado recientemente una serie de fricciones y desencuentros, especialmente por la aprobación y entrada en vigor, hace cuatro meses, de una nueva ley de aborto, que fue promovida por el gobierno socialista de José Luis Rodríguez Zapatero y que amplía los derechos de la mujer. La nueva ley le permite abortar sin límite de tiempo si se detecta una enfermedad grave e incurable en el feto, libremente hasta la semana 14 y en casos excepcionales hasta la 22.
La norma sobre el aborto es la última de una serie de medidas sociales promovidas por el gobierno y aprobadas en el Parlamento. España ya aprobó en 2005 las bodas entre homosexuales, otro factor de conflicto con el Vaticano.
Dudas por la seguridad
Por otra parte, pocas horas antes de la llegada de Benedicto XVI, y en una revelación que generó inquietud, se informó que un ciudadano común encontró, en la vereda de un calle céntrica de Barcelona, un dossier con una gran cantidad de números de teléfono y direcciones de correo electrónico de miembros de los cuerpos de seguridad destinados a resguardar la integridad del pontífice.
Aunque el gobierno de Cataluña afirmó inmediatamente que el hallazgo "no supone ningún riesgo ni peligro" para el Papa, el incidente sembró inevitables dudas sobre la efectividad del dispositivo de seguridad.
Las autoridades catalanas señalaron que el dossier había sido elaborado un mes atrás, y que tras su pérdida se realizaron cambios en el operativo.