Te ejercitas, corres, caminas, levantas pesas y obviamente haces abdominales . ¡Pero no se marcan! si no puedes ver tus abdominales, no asumas que es porque no estás haciendo algún ejercicio abdominal mágico o porque no estás tomando algún suplemento secreto. Culpa a tu propia estructura mental.
Lo cierto es que perder la grasa del abdomen es un proceso aburridísimo. Requiere tiempo, trabajo duro y lo más importante, dedicación. Todos los días ten la actitud y los pasos correctos y en último grado conseguirás marcar los abdominales.
La estrategia más efectiva es hacer una rutina de levantamiento de pesas y un entrenamiento a intervalos de alta intensidad. De acuerdo a un reciente estudio de la Universidad de Southern Maine (EE.UU.), media hora de levantar pesas quema tantas calorías como correr a un ritmo de un kilómetro cada cuatro minutos durante el mismo tiempo (y las pesas te dan además la ventaja de ayudarte a construir músculos). Lo que es más, a diferencia del ejercicio aeróbico, se ha demostrado que el levantamiento de pesas acelera tu metabolismo incluso hasta por 39 horas luego de la última repetición. Descubrimientos similares se han notado para los ejercicios de intervalos, que son cortos y rápidos, espaciados con períodos de descanso.
Para mejores resultados, haz una rutina con ejercicios en base a tu propio peso tres veces a la semana, descansando al menos un día entre cada sesión. Luego has una sesión de entrenamiento de intervalos en los días entre rutinas. Otro ejemplo de ejercicios en base a tu peso.
El problema de los ejercicios clásicos para desarrollar abdominales es que desarrollan mayormente los centrales, dejando de lado el resto , que tienen la importante función de hacer resaltar a los centrales. Este es el complemento ideal: este ejercicio te permitirá además ejercitar los abdominales superiores, inferiores y los transverse abdominis.
Échate boca arriba en el piso con las rodillas dobladas a 90º y con los pies levantados, de tal modo que tus muslos estén perpendiculares al piso. Lentamente, extiende las piernas hasta que queden en un ángulo de 45º del piso; simultáneamente, eleva la parte superior de tu cuerpo de tal manera que tu tronco también forme un ángulo de 45º. Extiende los brazos, rectos, enfrente tuyo. Manteniendo esta posición, trae lentamente tu rodilla izquierda hacia tu pecho y luego extiéndela de regreso. Repite el movimiento con la otra pierna. Continúa alternando las piernas.
Estate atento a la forma en la que lo hagas. Hazlo lentamente. Imagina que cada pie está resistiendo algo pesado.