Su triunfo en los Oscar potenció su trabajo en TV y en la Academia local
Sólo la magnitud de un triunfo internacional como el logrado en Estados Unidos por El secreto de sus ojos hizo que el máximo responsable de una película de 2009 se convirtiera en la personalidad de mayor influencia del año cinematográfico que está por terminar.
Cuando Juan José Campanella subió al escenario del teatro Kodak de Hollywood para recibir en la noche del 7 de marzo nada menos que el Oscar a la mejor película extranjera, muchos creían que se cerraba allí mismo el exitoso camino emprendido por el título más exitoso del cine argentino de los últimos 35 años. De la mano de Campanella, El secreto de sus ojos coronaba allí un recorrido de extraordinaria repercusión local e internacional, cuyo balance arroja más de 2.600.000 espectadores en su paso por las salas locales, 33 millones de dólares de recaudación internacional y el récord absoluto en venta para un DVD en la historia argentina.
A esos logros hay que sumar exitosos reconocimientos fuera de la Argentina, desde el Goya a la mejor película extranjera hablada en español hasta el máximo galardón del Festival de Cine de La Habana, pasando por el éxito arrollador en los premios Cóndor y una nominación entre los mejores films extranjeros para los recientes premios al cine europeo.
Pero más que el cierre mejor soñado y jamás imaginado para un título argentino, esa suma de reconocimientos no hizo más que disparar desde allí la figura de Campanella, cuya presencia en múltiples instancias, escenarios y ámbitos a lo largo de 2010 no sólo lo posiciona a primera vista como la personalidad más influyente del año.
Todo lo que el realizador lleva hecho en el año, en términos de logros y proyectos, resulta a la vez la mejor señal en cuanto a lo que está en condiciones de hacer la Argentina, si se lo propone, en la búsqueda de una perspectiva cinematográfica (y también televisiva) exitosa, capaz de aglutinar calidad artística, llegada masiva, potencialidad industrial, capacidad integradora en términos de coproducción con otros países y espíritu innovador.
El estratégico lugar que Campanella ocupa ahora -la presidencia de la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas de la Argentina- puede potenciar claramente ese perfil y convertirlo en un espacio abierto para las grandes oportunidades. Una de ellas seguramente será Metegol , el largometraje animado que sucederá a El secreto de sus ojos , basado en un cuento de Fontanarrosa y con una ambiciosa producción en la que se utilizarán 9 millones de dólares. El estreno está previsto para 2012.
Al mismo tiempo, la inagotable actividad de Campanella se orienta a ese espacio intermedio en el que pueden asociarse con auspiciosas perspectivas el cine y la televisión. De hecho, estuvo detrás de la producción de Belgrano , la producción de Canal 7 que en este fin de año recorrió varias plazas locales con sendas proyecciones al aire libre.
En el terreno de la pantalla chica, a Campanella le debemos -a través de su productora 100 Bares- la realización de algunos de los mejores ciclos educativos y documentales de los últimos años, el último de los cuales, en 2010, llevó el título de Yo puedo, vos podés . A la vez, produjo varias realizaciones para la señal Encuentro, uno de los cuales lo tuvo incluso como conductor ( Entornos invisibles de la ciencia y la tecnología ), al tiempo que prepara para esa misma señal una serie de ficción en 13 episodios, junto a Alejandro Dolina, que se verá en 2011.
Todo indica, entonces, que volveremos a hablar mucho de Campanella en el año que comienza. Mientras tanto, celebramos la significación de sus logros, con el Oscar a la cabeza, como imagen de lo mejor que nos deja 2010.